La Corporación Arrocera Nacional (Conarroz) alertó a la Defensora de los Habitantes sobre la eventual escacez de alimentos a recaer en el país, sino se controla el rumbo de la actual política agricola nacional.
Para Conarroz, la soberanía alimentaria es un tema tan importante como la seguridad nacional de un país, y por tanto velará primero por satisfacer las necesidades de la producción y del consumidor nacional, antes de apoyar cualquier propuesta de exportación a otros mercados.
La comitiva arrocera conformada por Rodolfo Soto y Oscar Campos, directores de Conarroz; Javier Castro, fiscal de la Junta Directiva de Conarroz, Gerardo Alvarado, director ejecutivo; y Emilia Hernández, funcionaria del Departamento de Inteligencia de Mercados, visitó la semana anterior a la Defensora para plantearle sus inquietudes al respecto.
En la cita, la representación del sector arrocero nacional explicó sobre el producto más importante de la dieta alimenticia de los costarricenses, que durante las últimos 20 años la política agrícola local se priorizó en el comercio internacional, abandonándose la producción de granos básicos como el arroz y los frijoles, en detrimento de las clases más necesitadas.
Ante la defensora señora Quesada, calificaron como catastrófico el hecho de que se le entregue a la importación la dependencia alimentaria de los costarricenses y aseguraron que de contar la producción con ayuda estatal, en materia de seguros, créditos, entre otros, y apoyados por Conarroz en investigación, transferencia de tecnología y asistencia técnica, estarían preparados para elevar los rendimientos de la cosecha nacional. Ensayos realizados por Conarroz demostraron un aumento en los rendimientos de cosecha, al obtenerse registros de 5.3 toneladas y más por hectárea, muy superior al actual de 3.9 toneladas.
Además, entregaron documentación de organismos internacionales, que advierten la crisis alimentaria en el mundo; indicadores de precios internacionales; reservas mundiales, y artículos periodísticos sobre el eventual rumbo de la actual política agrícola nacional, dirigida aparentemente a la producción de cultivos para materia prima de biocombustibles.